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Con 34 años en el mercado industrial, ProQuímica fue pionera en México en la aplicación de recubrimientos de teflón y, luego de dos décadas, se expandió para ofrecer recubrimientos de alto desempeño, con los que ha atendido a empresas de maquinaria y clientes provenientes de distintas industrias como la textil, gráfica, de plásticos, automotriz, aeronáutica y energía. No obstante, la crisis de los precios del petróleo la llevó a replantear su estrategia de crecimiento.

Fundada en 1986, ProQuímica comenzó a trabajar con una licencia de aplicador industrial de la trasnacional DuPont para hacer recubrimientos orgánicos de teflón. “Iniciamos atendiendo a la industria de alimentos, recubriendo maquinaria para panificadoras, para hacer quesos, selladores de plásticos y todo lo que requiriera recubrimientos antiadherentes para preparar los alimentos”, explica el ingeniero Héctor Garza, director de operaciones de la compañía.

En sus inicios, los clientes de la empresa eran compañías como Bimbo o Gamesa y, por la naturaleza de ese trabajo, el negocio iba creciendo. “Le veíamos potencial, pero también vimos que había manera de hacerlo crecer y, cuando me uní al proyecto en 2005, empezamos a desarrollar nuevos procesos para atender las necesidades detectadas en otros mercados”, comenta Garza.

Un job shop de alta mezcla y bajo volumen

La idea era que ProQuímica podía volverse un taller especializado. “Una de las estrategias fue atender recubrimientos de desempeño, a través de un job shop, como se le conoce en inglés, al taller especializado en alta mezcla y bajo volumen, es decir, recubrir diferentes números de parte, con bajos volúmenes”, recuerda Garza.

La empresa diversificó los recubrimientos que ofrecía, empezando con fosfato de zinc de alto peso, fosfato de manganeso y bisulfuro de molibdeno, a los que se sumaron fluoropolímeros, gritblast, shotpeening, glassbead, óxido de aluminio, cobrizado y black oxide, entre otros.

“Podría decirse que muchos de los procesos de bajo volumen tienen una mezcla especial entre tecnología de punta y taller artesanal”, comenta Garza, y agrega que varios de los proyectos que han realizado implican aplicar diferentes capas de metal sobre metal. “Por medio de la tecnología de Sifco nos ha tocado redimensionar motores de la industria eólica con níquel-cobre-cobalto para obtener ciertos diámetros. En lugar de hacer recubrimientos decorativos nosotros usamos los metales para redimensionar diámetros en los desgastes de los motores o en los sellos, porque con el uso pierden sus dimensiones y, después de redimensionarlos, se vuelven a maquinar y a tener las medidas necesarias para operar”.

fosfato de manganeso

Piezas tratadas con fosfato de manganeso para la industria del petróleo. (Todas las fotos de este texto son cortesía de la empresa.)

Los clientes que ha atendido ProQuímica con estos recubrimientos son diseñadores, empresas y fabricantes de maquinaria, o fabricantes de componentes que requieren ciertas propiedades para lograr un desempeño, ya sea alta resistencia a la corrosión o añadir dimensiones a las piezas. Este job shop se especializó también en tratar piezas grandes que no podían recubrirse en una línea de producción regular, ya que no es factible detener toda una línea para trabajar en una sola pieza de ensamble de petróleo o para recubrir la punta de un componente con plata.

En todos esos casos, ProQuímica ofrece a sus clientes tecnología de punta y el desarrollo de un proceso específico para resolver sus necesidades. “Nuestro trabajo, básicamente, consiste en diseñar el equipo y el proceso necesarios para esas piezas y aplicar el metal, que a lo mejor es para una maquinaria que se va a usar en una plataforma petrolera y van a ser lotes reducidos, y de ahí voltear la página y empezar con otro tipo de piezas. Claro, es un negocio distinto donde cada pieza tiene un valor diferente”, puntualiza Garza.

teflón

Piezas con teflón con aprobación FDA para empacadoras.

Para cubrir esas necesidades, la empresa desarrolló distintas líneas de trabajo de bajo volumen. “Tenemos cuatro líneas de fosfato de zinc y de manganeso para la industria del petróleo, líneas de shotpeening —un proceso para liberar tensión en los aceros después del maquinado, de sandblasting y de aplicación de fibra de vidrio; otra línea de pavonado, de anodizado duro con sellos de teflón y de galvanoplastia selectiva como el cobrizado, entre otras”.

Esta especialización hizo que, con el tiempo, se acercaran empresas del sector energético, provenientes de Estados Unidos, que le daban servicio a Pemex y a otras compañías. “Para la industria del petróleo hacíamos recubrimientos selectivos de plata, zinc o níquel porque contábamos con la tecnología para no tener que utilizar tanques, y los hacíamos con el método de Sifco, una empresa con la que nos asociamos para darle servicio a esta industria”, comenta Garza.

De acuerdo con el directivo, el uso de los metales en estos recubrimientos es muy distinto del que se da en industrias como la automotriz, porque el requerimiento de desempeño se impone al aspecto decorativo. “Acá, el tema de desempeño es más importante para darle una propiedad a la maquinaria, como en los recubrimientos de teflón, donde el objetivo es que la pieza se vuelva resistente a la corrosión y antiadherentes. También en la industria del petróleo hay muchos recubrimientos de fluoropolímeros y teflón que sirven para reducir los coeficientes de fricción a la hora de perforar o para mantener la resistencia a la corrosión dentro del lecho marino”.

La experiencia que obtuvo ProQuímica con estos recubrimientos incrementó de forma considerable su cartera de clientes y, a principios de 2020, su base de datos sumaba ya más de 700 entradas de empresas provenientes de distintos segmentos industriales.

Dado que las líneas de su job shop son de alta mezcla y bajo volumen, todas las piezas que trabaja son distintas, por lo que su sistema llega a contabilizar hasta 25 mil números de partes. “En la industria del petróleo, todas las partes son diferentes en tamaño o geometría”, dice Garza.

Entre los clientes de energía que ProQuímica ha atendido, están empresas internacionales como Halliburton, GE Oil and Gas y Baker Hughes. Entre 2012 y 2016 prácticamente el total de su operación estuvo centrada en el ámbito energético. “Solamente teníamos espacio para crecer dentro de la industria del petróleo”, recuerda Garza.

PTFE

PTFE en catalizadores para la industria automotriz.

Atención a nuevos mercados

Hacia 2016, los directivos de ProQuímica veían con preocupación que los precios del petróleo no se recuperaban y eso los obligó a repensar su estrategia comercial. En esta búsqueda, decidieron aprender sobre el proceso de galvanizado tradicional (plating), y se acercaron a líderes en tecnología para hacer alianzas estratégicas y atender otros mercados.

“En 2017 nos asociamos con una empresa de Estados Unidos llamada Asterion, que tiene base en Indianápolis, buscando atender las necesidades del mercado con tecnología innovadora, al generar nuevos know how, y know why, para atender el mercado de recubrimientos de alta especialización. Con su colaboración, pusimos una línea de níquel brillante, otra de níquel electroless, una más de zinc y una de anodizado. Todo esto, de nuevo, para la industria del petróleo, pero también con miras a diversificarnos, porque el petróleo seguía a la baja”.

Durante 2019, la empresa siguió trabajando en la puesta a punto de esas nuevas líneas, enfocadas a atender las necesidades de nuevos clientes potenciales. “Nos estábamos acercando con compañías, pero a la crisis del petróleo se sumó el Covid-19 y encontramos nuevas necesidades en otro tipo de clientes”, señala Garza.

Como parte de la exploración de nuevas oportunidades, a fines de 2019 ProQuímica entró en contacto con una empresa del sector salud de los Estados Unidos que fabrica stretchers, camas de hospital y respiradores. “Empezaron a hacer una investigación de capacidades en México para traerse líneas de productos y operarlas acá. El comienzo fue muy lento, pero cuando el Covid-19 se declaró pandemia, se aceleró un poco y empezaron a desarrollar diferentes proveedores tanto de maquinados y manufactura de piezas, como de procesos secundarios para aplicar recubrimientos”, refiere Garza.

línea

Vista de una de las líneas de producción.

La declaración de pandemia global aceleró los planes de la empresa estadounidense en México, por lo que al conocer las capacidades y experiencia de ProQuímica, le plantearon a Garza hacer crecer su línea de níquel electroless. Mientras que algunas empresas en México se veían obligadas a cerrar sus operaciones (parcial o totalmente), ProQuímica tomó la oportunidad de atender las necesidades de ese nuevo cliente y decidió poner en marcha una nueva línea de producción en el menor tiempo posible, e incluso solicitó un crédito para lograrlo.

“Justamente, cuando estábamos tratando de reajustarnos, se activó el tema con algunas empresas, y reaccionamos rápido, aumentamos nuestra capacidad, para generar diferentes pruebas de calidad, PPAPs, etcétera, para poder estar listos y atender a estas nuevas necesidades y reaccionar rápidamente junto con el cliente final y los talleres de manufactura”, dice Garza.

El tipo de piezas que ProQuímica comenzó a trabajar este año son partes mecánicas de mobiliario del sector salud. A esas piezas, se les da un tratamiento con níquel electroless de alto fósforo, porque este recubrimiento ofrece propiedades antibacterianas —al generar una superficie menos porosa y de espesor continuo impide que haya menos depósitos de bacterias o microorganismos— y provee una gran resistencia al desgaste, lo que resulta ideal para las piezas que están en constante movimiento.

En marzo de este año, la empresa aumentó la capacidad de producción en su línea de laboratorio al incrementar el trabajo a tres turnos y empezar, incluso, a ocupar los fines de semana para comenzar a producir piezas. “La demanda ha ido creciendo y los números de partes también, pero nosotros empezamos a operar la línea de alto volumen el 29 de junio”, señala Garza.

Al tiempo que aumentaba las capacidades de su línea de laboratorio, la empresa rediseñaba otra línea de anodizado que estaba en proceso de construcción. Con Link Plating, compañía con la que colaboraban desde tiempo atrás, iniciaron la operación de la línea de níquel electroless de alto volumen, objetivo que lograron en apenas dos meses. “Los de Link Plating nos ayudaron mucho porque pudieron habernos dicho: ‘Te cambiamos la línea, pero te vamos a cobrar’, sin embargo, en la etapa que estábamos nos dijeron que no había problema, y se ajustaron perfectamente”, recuerda Garza.

Aunque en las condiciones actuales no es posible tener mucha certeza en los negocios, el plan de ProQuímica con la empresa estadounidense es operar esta nueva línea en los próximos tres años y, luego, analizar la posibilidad de llegar a un acuerdo de largo plazo.

Esta nueva operación representa un cambio de 180 grados para ProQuímica, pues prácticamente invertirá su dinámica de trabajo: “Estamos a punto de cambiar el tipo de negocio que tenemos hacia el negocio de baja mezcla, alto volumen. Ahora vamos a tener cinco o hasta diez números de parte, y vamos a estar produciendo alto volumen para este nuevo segmento”, precisa Garza, y añade que, si bien consideran seguir ofreciendo los recubrimientos de desempeño, esta nueva línea de producción va a incrementar el volumen de sus operaciones hasta en 25%.

Parte del equipo de ProQuímica

Parte del equipo de ProQuímica.

Haciendo mancuerna con los proveedores

Una constante en la trayectoria de ProQuímica ha sido ir a la búsqueda de aliados que la ayuden a crecer para lograr mejores resultados. Esta estrategia de asociarse y sumar fuerzas ha rendido frutos, tanto en los momentos de calma como durante el periodo de gran incertidumbre que generó la pandemia.

Cuando diversificaba los procesos de su job shop, la empresa se asesoró con Sifco Applied Surface Concepts para dar servicio a las empresas de petróleo. “Sifco se especializa en la tecnología para el metalizado selectivo y nos introdujo al plating para las industrias del petróleo, aeroespacial y algunas otras, a fin de redimensionar piezas con los mismos metales, y recuperar los diámetros, además de recuperar motores para energía eólica. Así nos empezamos a involucrar con el tema del plating selectivo o brushplating, como también se le conoce”, comenta Garza.

cobre electrolitico

Piezas con cobre electrolitico aplicado con el método de Sifco para la industria del gas y el petróleo.

De igual forma, cuando la empresa empezó a analizar nuevos mercados, se apoyó en Asterion y, con su ayuda, comenzaron a diseñar y montar sus nuevas líneas de níquel brillante, níquel electroless y anodizado. “La colaboración que tuvimos con Sifco y Asterion nos ayudó a reaccionar rápido y desarrollar soluciones. Gracias a la sinergia que tenemos con Asterion pudimos resolver inmediatamente el reto de la nueva línea de níquel electroless y sacar un primer artículo, así como pasar todas las pruebas de calidad”, puntualiza Garza.

Si bien la actual crisis de salud del Covid-19 ha representado un gran reto para la mayoría de las empresas de manufactura, también ha abierto puertas para jugadores como ProQuímica, que están dispuestos a aceptar los retos que se les ponen enfrente.

“Hay que estar listos para lo que venga. Nos tocó estar desarrollando esta línea exactamente en el momento en que podíamos cambiar, porque si ya la hubiéramos tenido terminada, habría sido más complicado; pero fue en el momento exacto que pudimos cambiarla de anodizado a níquel electroless, y proveedores como Asterion, Sifco y Link Plating nos ayudaron mucho. Hicimos muy buena sinergia con ellos”, finaliza Garza.

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