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El equipo de Maquinsa frente a la nueva línea de galvanizado.

Maquinados Ingeniería y Construcción (Maquinsa) es una pequeña empresa mexicana enfocada en procesos metalmecánicos que, hace tres años, decidió abrir una nueva línea de galvanizado electrolítico de zinc-hierro para ofrecer a sus clientes productos terminados. “Vimos la oportunidad de ampliar el negocio, y sobre todo de entregarle a los clientes el producto final terminado porque teníamos problemas al hacerlo de manera externa con otros proveedores”, recuerda Mary Retana, responsable del proceso de galvanizado de la empresa.

Para desarrollar esta nueva línea de galvanizado, la firma consiguió apoyo del ahora extinto Instituto Nacional del Emprendedor (INADEM), que a través de su programa de Aceleración de Empresas les otorgó un apoyo económico para construir la línea de galvanizado zinc-hierro, pero esa ayuda venía condicionada a que la empresa se asociara con un centro de investigación.

De esta forma, Maquinsa se acercó al CIDETEQ para que les ayudaran en la planeación y desarrollo de la línea y del proceso de galvanizado y así inició una estrecha colaboración que continúa hasta la fecha. “Estuvimos muchos meses con Maquinsa, y a la fecha seguimos dando ese soporte técnico”, apunta Jaime Camargo González, ingeniero de proyectos del CIDETEQ, que estuvo a cargo del desarrollo.

La nueva línea de galvanizado de Maquinsa no solo cubrió sus necesidades internas de la empresa sino que atrajo a nuevos clientes.

Si bien la planeación y ejecución del proyecto tuvo lugar durante 2018, fue hasta 2020 que la empresa consolidó y amplió la producción de esta línea, con la llegada de dos nuevos clientes que hicieron aumentar sus piezas galvanizadas de manera exponencial. “Partimos de cubrir la necesidad interna que teníamos, de alrededor de 300 a 500 kilos mensuales, a tener hoy un cliente con 16 toneladas mensuales, y otro nuevo cliente que trae un proyecto también con 20 toneladas al mes. La línea nos va a quedar pequeña, pero vamos a buscar cubrir la demanda”, comenta en entrevista Eduardo Retana, director de Maquinsa.

El empresario explica que “afortunadamente, llegamos con un cliente Tier 1 que le surte a Volkswagen y a Audi todos los componentes que le galvanizamos. Esto nos abrió las puertas y, por la calidad del recubrimiento, otros clientes empezaron a acercarse a nosotros”.

Lo que empezó como un proyecto interno para obtener piezas galvanizadas terminó siendo una nueva línea de negocio debido a que “por la capacidad de la línea no sólo cubre nuestras necesidades, sino que la parte sobrante tuvimos que ofrecerla a terceros”, comenta el directivo.

Una ventaja más de esta línea es que le permitió a Maquinsa sortear la incertidumbre generada con la pandemia del coronavirus en 2020. “Por la situación que vive el país con la pandemia y las bajas producciones que tuvimos en la parte de mecanizado, nos sirvió como un brazo para mantener el negocio y darnos el sustento”, apunta el líder de la empresa.

Un proyecto nacido desde el conocimiento

Algo vital para Maquinsa era contar con una línea de galvanizado que no solo cubriera sus requerimientos inmediatos, sino que pudiera crecer y cumpliera las exigencias de la industria. “Muchas empresas nos contactan con un interés muy corto, pero en el caso de Maquinsa sus intereses eran muy amplios, y de hecho les ofrecimos capacitación para que conocieran un poco más el tema y los dejamos listos para participar del proyecto, y todo esto fue muy satisfactorio”, comenta Luis Alberto Ramírez Balderas, investigador titular e ingeniero de proyectos de CIDETEQ.

Para la ingeniera Mary Retana, encargada del desarrollo de este proyecto, si bien era importante cubrir la necesidad de la empresa, también lo era pensar en el mediano y largo plazos.

“La línea se dejó preparada para ser automatizada más adelante, tiene recubrimientos epóxicos para alargar su periodo de vida, y las personas involucradas tomamos un diplomado en materiales, corrosión, pruebas no destructivas y plating y hemos tratado de que este proyecto esté sustentado por el conocimiento”.

Otra gran ventaja que ofrece la línea de galvanizado de Maquinsa es que se encuentra libre de cromo trivalente, porque desde el inicio fue un requerimiento de su cliente inicial. “Se hicieron algunas muestras que fueron validadas en Alemania y hasta ahora no ha habido ningún problema”, refiere Mary.

Esta no es la primera vez que Eduardo Retana incursiona en los acabados, ya que antes lo había intentado con pavonado y anodizado. “Hace unos 10 años veíamos la necesidad de integrar líneas de recubrimiento y, sin embargo, no había sido posible por el crecimiento que había tenido la empresa en la parte de mecanizado; pero un año antes de que Mary terminara Ingeniería en Mecatrónica me preguntó en qué me podía ayudar, y le dije que desarrollara el proceso de galvanizado”. Trabajar en la creación de esta línea de galvanizado le sirvió también a Mary para hacer su tesis y aprobar su examen profesional.

La línea de galvanizado de Maquinsa es un caso de éxito de colaboración entre academia e industria, y un ejemplo de cómo una empresa mexicana puede crecer y ganar mercados cuando apuesta por la calidad y consistencia del proceso.

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