01/05/2019 | 3 MINUTOS DE LECTURA

Convertir a cromo trivalente de hexavalente

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Aunque requiere una inversión inicial de tiempo y costo, Mark Schario de Columbia Chemical dice que los beneficios del cromo trivalente sobre el hexavalente superan sus inconvenientes.

Pregunta: Me están presionando para eliminar el proceso de cromado hexavalente, por el alto costo del tratamiento de residuos y los cambios regulatorios. Además, estamos teniendo problemas con el quemado de Alta Densidad de Corriente y el blanqueo, lo que aumenta la tasa de rechazo. ¿Cómo se compara el rendimiento del cromo trivalente con el hexavalente y qué requiero para hacer el cambio?

Respuesta: Las regulaciones recientes y los requisitos de rendimiento han vuelto necesario pasar del cromado hexavalente decorativo al trivalente. Con los recubrimientos hexavalentes que se espera eliminar en la Unión Europea para 2021, muchos fabricantes, especialmente globales, han especificado o están especificando al cromo trivalente en sus planes para cumplir las nuevas normas. La Administración de Seguridad y Salud Ocupacional, y la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos han seguido adoptando una legislación que justifica este cambio. Sin embargo, todavía existen muchas dudas respecto de la transición debido a las preocupaciones sobre su rendimiento, costo y la logística general.

Considerando el rendimiento en las pruebas, el cromo trivalente ya se ha utilizado en aplicaciones exteriores en la industria de camiones durante los últimos 30 años. El proceso de sulfato/cloruro ha demostrado la duración indefinida de los electrolitos, la estabilidad del proceso, su facilidad y excelente rendimiento a la corrosión exterior. Los resultados de campo del cromo trivalente confirman los resultados de pruebas realizadas por la ASTM. Las pruebas realizadas por el Consejo de Investigación Automotriz de los Estados Unidos también confirman estos resultados.

Desde el punto de vista del rendimiento operativo, la capacidad de penetración es mucho mejor con el cromo trivalente. El cromo trivalente también es extremadamente tolerante respecto a la interrupción de la corriente (característica que elimina el blanqueado, común en el cromo hexavalente). Las ventajas de una mejor capacidad de cobertura y un grosor uniforme han eliminado la necesidad de usar ánodos auxiliares para revestir geometrías difíciles.

Para la transición del cromado hexavalente al trivalente, primero debe reconocer que no todos los sistemas son iguales. Es mejor investigar la variedad de procesos trivalentes disponibles para encontrar el que satisfaga mejor sus necesidades y las de sus clientes. Usted querrá evaluar el color, velocidad, control, equipo necesario y —quizás lo más importante: el nivel de servicio y soporte que recibirá antes, durante y después de la conversión.

La primera parte del proceso de conversión consiste en bombear la solución de cromo hexavalente, quitar los ánodos, desarmar el bussing y quitar el revestimiento del tanque. Después, se corta la campana de extracción y se enjuaga el conducto restante. Será necesario lixiviar el tanque para eliminar todos los rastros de cromo hexavalente (éste es un paso crítico). A continuación, debe enjuagar el tanque y todo el equipo asociado con el área para completar la extracción.

Luego, puede instalar el nuevo revestimiento y los ánodos de grafito y el bussing de cobre. Complete el proceso colocando la ventilación, el enfriamiento y el calentamiento y los nuevos conductos. En este punto puede llenar el tanque con agua, luego acidificar a pH operativo y usar el agente humectante que se utilizará para el proceso de lixiviación de todo el equipo nuevo. Prepare un nuevo baño de recubrimiento como lo indique el fabricante y encienda el intercambio de iones preparado adecuadamente. Ejecute sus pruebas de laboratorio, comience a recubrir e incremente la escala según corresponda.

Si bien hay una inversión inicial de tiempo y costo en la conversión a cromo trivalente, los beneficios superarán los inconvenientes rápidamente. Entre las principales ventajas están mejoras en la eficiencia de producción, disminución de rechazos, ahorros sustanciales en el tratamiento de aguas residuales y mejoras en la seguridad de los empleados. Una vez hecha la transición, muchos talleres se dan cuenta del impacto positivo en sus operaciones.

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