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El reto del equilibrar trabajo y familia

Beatriz Aguilar está orgullosa de sus logros dentro de Tecnoplating, empresa en la que colabora desde hace siete años. No obstante, equilibrar este trabajo con las labores familiares sigue siendo su principal reto y aquí nos explica cómo lo ha enfrentado.

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En los últimos siete años Beatriz Aguilar ha colaborado en la empresa Tecnoplating, en El Salto, Jalisco, aunque su carrera en el mundo industrial inició mucho tiempo antes, pero se vio en la necesidad de interrumpirla para dedicar tiempo a sus tres hijos. “Primero estuve cuatro años en Galber, pero me retiré un periodo de la industria por atender a mi familia y trabajé en empresas familiares. Cuando mis hijos ya estaban más grandecitos, consideré que podía retomar mi profesión porque podía organizarme para poder atender las dos partes”, recuerda.

No obstante, el regreso a la industria significó para esta profesionista un comienzo casi desde cero. “Volví a la industria como analista, a dedicarme al laboratorio, y fui creciendo laboralmente. Se fueron abriendo oportunidades de crecimiento aquí mismo, primero como jefa de laboratorio, y luego ya para tomar la gerencia. Fue como empezar otra vez desde abajo”.

Formada como Técnica en el área de Química Industrial en la Escuela Politécnica de la Universidad de Guadalajara, Aguilar sabe que cuenta con los conocimientos y herramientas necesarias para desempeñar bien su trabajo, y uno de sus grandes orgullos es que Tecnoplating logró certificarse gracias a las iniciativas que implementadas por su equipo.

“En la empresa hemos crecido mucho porque ahora medimos mejor lo que hacemos. Nos certificamos gracias a los controles que hemos implementado y ahora tenemos una infinidad de controles para que allá afuera tengamos la menor cantidad posible de problemas. Todos los días mi equipo controla la temperatura, los niveles y hasta lo más mínimo. Cada vez que me topo con un problema, lo documento y llevo un control. No dejamos de tener problemas, porque estamos en una industria química inestable, pero al menos ya los tenemos más identificados, y esto ha sido a base de mucha dedicación”, explica.

Sortear los desafíos para crecer

El principal reto que esta profesionista identifica es lograr un equilibrio entre el ámbito laboral y su vida familiar. “Me gustaría poder equilibrar tanto el tiempo que le dedico a la industria como el tiempo que le dedico a mi familia”, pues sabe que el trabajo en la planta exige mucho y en ocasiones es difícil limitarlo a ocho horas diarias. “Este trabajo demanda mucho tiempo y necesitas tener mucha comunicación con la familia para poder llevar a cabo ambas actividades”.

Aguilar coincide con otras entrevistadas al señalar que los colegas dudan de las capacidades femeninas. “Al inicio me costó trabajo tomar la posición como gerente precisamente porque dudan de las capacidades que podemos tener las mujeres. Debo mantenerme actualizada en conocimientos para demostrar que mi palabra también vale, pero con hechos, con documentos que lo demuestren. Estoy a cargo del laboratorio y no puedo dudar de mi propio trabajo porque es como una radiografía de los acabados, de los baños, del proceso”.

Ese ambiente de desconfianza ha llevado a Aguilar a tomar toda clase de precauciones para poder presentarse con más seguridad ante sus compañeros. “Personalmente he crecido mucho. Hoy estoy más segura y puedo defender mi posición casi con los dientes para que las cosas que digo y aporto se lleven a cabo. Al paso del tiempo he ganado más seguridad en mí misma y en mis decisiones, pero también porque me he estado preparando para ello. Normalmente si sale un curso me lo aviento, me doy mi tiempo, y todo para no conformarme con lo que ya tengo”.

Otro de los retos que esta profesional identifica dentro de la industria es que persiste la desigualdad salarial. “Económicamente hablando, todavía no se reconoce igual el trabajo de la mujer. Podemos tener el mismo puesto, pero todavía destaca el dominio de los hombres en cuestión de salarios”, y añade que en muchos sitios: “se cree que el hombre, por ser hombre, es el sustento de la familia, cuando también las mujeres somos el sustento de la familia. Aunque colaboremos con el esposo económicamente, nuestro salario aligera la carga familiar”.

Múltiples contribuciones femeninas

Con respecto a la pregunta de qué habilidades o cualidades están trayendo las mujeres a una industria como la de acabados, esta profesional responde que: “como mujeres podemos ser multifuncionales; podemos tener muchas actividades en la mente y las llevamos a cabo. Yo no me siento tranquila si no termino una actividad. Creo que para la industria esto es muy favorable porque no dejamos hilos sueltos. No estamos tranquilas hasta que no logramos el objetivo”.

La gerente de procesos ha observado que, si bien la voz de las mujeres se pone en duda en muchas situaciones, esa misma voz resulta útil cuando se trata de alinear al equipo de trabajo. “Me ha tocado que nos toman en cuenta cuando se trata del manejo de personal, de saber cómo abordarlo, cómo llegarle a cada una de las personas, porque somos diferentes y cada persona aprende diferente. Creo que como mujeres tenemos la habilidad de encontrar las palabras para llegar a cada uno de los colaboradores”.

Y aunque a empatía hacia las demás personas es una cualidad que puede jugar a favor de las mujeres, también puede ser un arma de doble filo, por lo que ellas han aprendido a modularla. “Muchas veces por tratar de ser empática o agradable se confunde con que andas queriendo ganarte el puesto por otras cosas, no tanto por lo que sabes. Esa es la mentalidad de muchos hombres: ‘Estás en un lugar gerencial, porque quizás tuviste algo que ver con el jefe’, y esos comentarios no son nada constructivos”.

Otra característica que Aguilar identifica es que, en general, las mujeres mantienen un compromiso distinto con su trabajo. “En Tecnoplating predominan las mujeres en el área producción, donde son como 80% del total, porque son más comprometidas y pocas veces faltan. En la experiencia que tenemos aquí, los hombres faltan constantemente, y las mujeres como que la piensan un poquito más porque tenemos una obligación como mamás y un compromiso con la familia. Creo que las mujeres tenemos mayor estabilidad laboral”.

Nos aventamos al ruedo

Al igual que otras entrevistadas, a esta profesionista le gustaría que en el ámbito industrial hubiera mayor empatía hacia el trabajo femenino. “El reto de cada día, es enfrentar la mentalidad de los hombres hacia las mujeres, porque tienen una idea muy marcada de que: ‘lo digo yo y tengo la razón’. Y tenemos que ser muy pacientes para demostrar con hechos lo que somos y aportamos dentro de la empresa”.

Desde su perspectiva, los hombres también podrían aprender a escuchar mejor las voces femeninas. “Me gustaría que fueran más flexibles, más empáticos con las mujeres, porque a veces ven lo que decimos como si fuera un berrinche, cuando realmente quieres que las cosas sucedan. El puesto que tengo no es fácil porque si no tuviera los baños electrolíticos en condiciones, la producción no saldría. Muchas veces proponemos cosas no para darles en la torre, si no para mejorar algo”.

Esa empatía que anhelan tanto Aguilar como otras mujeres de la industria cobra más sentido si pensamos que muchas están educando a niños, niñas y jóvenes, y esperan que les toque vivir en un mundo menos sexista. “En casa tengo hijos, hombres y mujeres, entonces busco demostrar que puedo hacer grandes cosas. A mi hijo hombre busco mostrarle que puedo trabajar a pesar de tener familia, a pesar de las dificultades, a pesar de que a veces traes el coliquito y, pues, ni modo, te la tienes que jugar todos los días… y las mujeres nos aventamos al ruedo sin más”.

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