28/01/2020 | 5 MINUTOS DE LECTURA

La industria aeroespacial necesita nuevas compañías

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FEMIA realizó un evento en la Ciudad de México para empresas interesadas en formar parte de las cadenas de valor de la industria aeroespacial.

“El potencial de la proveeduría aeroespacial en México es enorme. En número gruesos, estimamos que el potencial está arriba de los 5 mil mdd en México”, dijo Luis Lizcano, director ejecutivo de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), en entrevista para Products Finishing México.

Pero, para ser capaz de aprovechar este potencial, México requiere desarrollar nuevos proveedores e invitar a las empresas mexicanas a apostar por una industria que se distingue mucho de otras áreas manufactureras.

Con el propósito de integrar a más y más compañías a la cadena de proveeduría en aeroespacial, FEMIA organizó los seminarios “Sé un proveedor aeroespacial”, el primero de los cuales tuvo lugar en octubre, en Monterrey, y el segundo se realizó el pasado 22 de enero en la Ciudad de México.

Al evento en la capital del país acudieron más de 130 personas, la mayoría de las cuales provenían de empresas interesadas en conocer mejor esta industria que no ha hecho más que crecer en las últimas dos décadas.

Metal Finishing Co.: Acabados para aeroespacial

Una de las presentaciones del seminario estuvo a cargo de René Espinosa, gerente de planta de Metal Finishing Co. y presidente del Clúster Aeroespacial de Chihuahua, quien ha trabajado con FEMIA desde hace cuatro años para integrar nuevas empresas mexicanas a esta industria.

“Metal Finishing es una empresa familiar que nació en Wichita y somos la casa de procesos más reconocida a nivel internacional (que todavía sigue siendo familiar), con tratamientos térmicos, pruebas destructivas y más de 100 diferentes procesos en acabados, 27 líneas de procesos de pintura, y tenemos la mayor cantidad de aprobaciones de Boeing a nivel mundial”, explicó Espinosa.

El ejecutivo compartió que la planta que dirige en Chihuahua acaba de terminar una expansión de 120 mil pies cuadrados, la cual se encuentra certificada en AS9100.

Al referirse a las aprobaciones necesarias para trabajar en aeroespacial, dijo que “las certificaciones en procesos especiales y secundarios son dolorosísimas y súper difíciles”, y puso como ejemplo el caso de Metal Finishing, a la que le llevó dos años y medio certificar sus procesos químicos. “Y fuimos el process shop más rápido en la historia de Bombardier”.

En cuanto a los retos para lograr una buena integración de equipos de proveedores en el país, el directivo señaló que “existe una barrera mental en la que al proveedor nacional le parece imposible pensar en enviar las piezas a otro estado”, y recordó el caso de un cliente en Toluca que le dijo que era más barato mandar sus piezas a Querétaro, “pero nadie tiene las aprobaciones que tú tienes”. Para Espinosa, la respuesta está en “empezar a ver que esto se trata de poder integrar equipos en la cadena de valor, y ver como sí hacemos las cosas”.

70 por ciento de los proveedores a nivel mundial en aeroespacial somos los mismos; somos las mismas compañías bailando en la misma fiesta”.

En este sentido, recordó que dentro de aeroespacial “hay una estadística muy importante, porque 70 por ciento de los proveedores a nivel mundial somos los mismos; somos las mismas compañías bailando en la misma fiesta. Necesitamos nuevos nombres. Necesitamos compañías que se integren y entiendan que por regional no se trata de mandar a Toluca o a Querétaro; regional para un comprador es Safrán en Francia o Norteamérica, y eso incluye a México”.

El caso de éxito de ETU Aerospace

Otra presentadora del evento fue Jatziri Barrios, directora de la División Aeroespacial de Especialistas en Turbopartes (ETU), una empresa queretana, de capital mexicano, que decidió entrar a aeroespacial en 2011 y lo logró gracias a diversos apoyos.

 
Jatziri Barrios

Jatziri Barrios, directora de la División Aeroespacial de ETU.

Barrios presentó un resumen de los múltiples pasos que debe seguir una empresa interesada en entrar a aeroespacial, y dijo que cualquier empresa debe, primero, hacer un análisis que responda a las preguntas: Qué tengo, qué quiero hacer y cuánto tengo para invertir.

Con respecto a “Qué tengo”, recomendó: “No quieran inventar el hilo negro en aeroespacial. Enfóquense en lo que tienen, en lo que saben hacer, y de ahí den un paso adelante”. Agregó que en este rubro hay que sumar la experiencia de su personal, ya que se trata de una industria de largo plazo y “cada nuevo reto es una curva de aprendizaje por lo que es importante que mantengan a su gente con ustedes”.

En cuanto a lo que las empresas quieren hacer en esta industria, la recomendación fue la misma: enfocarse en lo que saben hacer; y con respecto a la inversión, dijo que “hay que medir el bolsillo para ver cuánto tiempo puedo aguantar para poder amortizar esa inversión”.

Barrios subrayó que aeroespacial es una industria de alta especialización, en donde la configuración de cada producto es muy específica, por lo que todos los proveedores que intervienen en una pieza deben estar aprobados. Y precisamente esa especialización limita la cantidad de empresas con las que se puede trabajar. “Si mandar a Chihuahua les parece muy lejos, pues así es la industria aeroespacial. Hemos cotizado paquetes donde la pieza se hace en México y algunos procesos se van a Estados Unidos, pero a veces a Europa o hasta Japón”.

La directiva agregó que la globalización y la demanda de más proveedores es real en esta industria: “las OEMs y las tractoras están tratando de reducir el tiempo porque tienen una alta demanda y piezas que están tardando meses en dar la vuelta al mundo, entonces, el éxito está en la clustetización y el desarrollo de cadenas locales, por eso se necesitan más participantes en aeroespacial”.

“Es tan difícil entrar a aeroespacial, y es tan difícil lograr ese nivel de confianza, que cuando ya estás dentro es muy difícil que salgas”.

Luego de repasar una tabla con más de 10 pasos a cumplir antes de recibir el primer pedido dentro de la industria, Barrios afirmó que, aunque el proceso de entrada es muy largo, vale la pena formar parte de esta industria.

Explicó que cuando tuvieron su primer cliente, ese mismo cliente les fue demandando más trabajo, y cuando se entregan las piezas elaboradas, el cliente entrega por escrito los Key Performance Indicators (KPIs). “Eso que es como tu carta de recomendación, entonces los otros clientes van llegando solitos. ¿Por qué? Porque es tan difícil entrar a aeroespacial, y es tan difícil lograr ese nivel de confianza, que cuando ya estás dentro es muy difícil que salgas y, al contrario, van a venir por ti”.

 


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