11/05/2020 | 4 MINUTOS DE LECTURA

Industria automotriz de Estados Unidos se prepara para reiniciar, pero todo depende de México

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La industria automotriz de Detroit no puede reiniciar actividades si los proveedores de partes en México permanecen cerrados.

La industria automotriz de los Estados Unidos se prepara para reabrir sus puertas luego del paro forzado por la pandemia del COVID-19, pero buena parte de su producción depende de lo que suceda en México. Así lo señalan diversos medios estadounidenses, como Detroit Free Press, el cual publica que “con cerca del 40% de las piezas de automóviles importadas que provienen del sur de la frontera y las piezas fabricadas en los Estados Unidos que se exportan a México para la producción de vehículos allí, no se puede exagerar la interdependencia entre los dos países”.

Según la publicación, el desafío radica en el hecho de que, aunque las plantas de ensamble de Detroit apunten a un reinicio a mediados de mayo, las plantas de México siguen cerradas, al ser consideradas negocios no esenciales, y las restricciones de movimiento vigentes se plantean hasta el 30 de mayo.

“Creo que éste es el problema con el que toda la industria está luchando”, dijo Joe Petrillo, director de desarrollo comercial e ingeniería avanzada de Meridian Lightweight Technologies, un proveedor de piezas de metal fundido liviano principalmente para la industria automotriz. Meridian tiene su sede en Plymouth y cuenta con operaciones en Eaton Rapids, Canadá, México y Europa, pero sus operaciones en México permanecen inactivas.

A decir de Petrillo, la industria automotriz “es una cadena de suministro global interconectada, en particular para los fabricantes de automóviles ubicados en América del Norte". Por si fuera poco, la cadena que se ha formado mediante el TLCAN, se ha fortalecido tanto que “los eslabones clave de la cadena (…) ya no son eslabones de una cadena sino una varilla que no se puede romper”.

“Los eslabones clave de la cadena (…) ya no son eslabones de una cadena sino una varilla que no se puede romper”.

“En pocas palabras, la industria automotriz de Estados Unidos no puede construir automóviles si las acciones del gobierno en un país, estado o provincia en el que operan los proveedores no están sincronizadas con los demás”, afirma Detroit Free Press.

De acuerdo con este medio, el rumor que corre en la industria automotriz de Estados Unidos es que el gobierno de México ha dicho que, si Estados Unidos y Canadá reabren sus plantas, la industria automotriz en México reabrirá también. “Al menos eso es lo que todos creen que será el caso, siempre que la pandemia de coronavirus no empeore al sur de la frontera”.

El miércoles, Toyota dijo que después de trabajar con su red de proveedores y logística, pospondría el aumento de sus operaciones de fabricación en América del Norte desde la semana del 4 de mayo hasta la semana del 11 de mayo.

Próxima apertura

Existe un inventario en la cadena de suministro para respaldar un reinicio de la producción en los Estados Unidos antes de que México levante su bloqueo, pero si hay un intervalo de tiempo grande entre el reinicio en los Estados Unidos y el de México se podría aumentar los riesgos de interrupción de la cadena de suministro, según Jeff Cole, director senior de Comunicación corporativa para el proveedor de automóviles Dana Incorporated.

Dana, empresa con sede en Maumee, Ohio, tiene operaciones en seis ciudades mexicanas y emplea a casi 4,000 personas. La empresa fabrica engranajes y otros componentes para ejes, así como componentes del eje de transmisión, principalmente para los mercados de vehículos comerciales y ligeros.

“Con la salud y la seguridad de nuestros empleados como nuestra primera prioridad, nuestras instalaciones mexicanas no reanudarán sus operaciones hasta que tengamos todos nuestros protocolos de seguridad”.

Por otro lado, la empresa Lear Corp. tiene 42 instalaciones en México y emplea a 56,000 personas que fabrican productos electrónicos, sistemas eléctricos y asientos para automóviles. La decisión que tome sobre una fecha de reinicio buscará estar en línea con los requisitos gubernamentales y las necesidades de los clientes, dijo el portavoz de Lear, Brian Corbett.

“Además, con la salud y la seguridad de nuestros empleados como nuestra primera prioridad, nuestras instalaciones mexicanas no reanudarán sus operaciones hasta que tengamos todos nuestros protocolos de seguridad”, agregó Corbett.

La teoría del cisne negro

Para Patrick Penfield, profesor de gestión de la cadena de suministro en la Universidad de Syracuse en Nueva York, la pandemia del COVID-19 ilustra la teoría del cisne negro, ya que es un evento que “nadie esperaba, así que simplemente sucede y tienes que reaccionar y adaptarte lo mejor que puedas”.

“Nunca hemos visto este tipo de situación, donde toda la cadena de suministro se ve interrumpida en diferentes momentos y lugares. Está agregando complejidad. Normalmente, cuando tiene una interrupción, es una cosa, puede reaccionar y volver al negocio. Aquí, es una cosa tras otra. Es una locura”, señaló Penfield.

Estar “entrelazado” a nivel mundial hace que todo sea más “severo”, dijo el especialista y agregó que el precio del capitalismo lo ilustran las asociaciones mundiales: aprovechar la mejor oportunidad en el mercado.

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