21/10/2019 | 1 MINUTOS DE LECTURA

Necesario revisar las capacidades de detección de cromo hexavalente

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Alex Mazzotta, experto en seguridad de la industria advierte de la necesidad de actualizar los métodos de prueba para detectar el cromo hexavalente en los entornos industriales.

Un experto en seguridad de la industria sugiere que los métodos de prueba para detectar el cromo hexavalente deben adaptarse a los entornos industriales en constante cambio para ofrecer resultados de muestras en tiempo más cortos, con incrementos de 5 o 10 minutos y con precisión cerca de las pruebas de laboratorio.

Alex Mazzotta, ingeniero mecánico de Figure Engineering con sede en Lorton, Virginia, escribe en un artículo que aparece en la edición de septiembre de 2019 de Ocuppational Health and Safety que esta capacidad mejorará significativamente la visibilidad en la exposición, y agrega que aún más impactante es la capacidad para determinar fuentes potencialmente desconocidas de polvo o humos que exponen al personal sin protección.

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Mazzotta escribe: “en el depósito de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la Base de la Fuerza Aérea Hill, hubo un problema como éste. Dentro de un gran edificio donde tiene lugar la voladura abrasiva en una gran cabina de explosión, OSHA descubrió que la exposición al Cr (VI) es muy superior a los PEL obligatorios. Esto arrojó luz sobre una serie de fuentes no identificadas en el edificio que generaban vapores y polvo de Cr (VI)”.

El ingeniero Mazzota agrega que buena parte de los retos que vive la Fuerza Aérea norteamericana en esta área “son los mismos que las instalaciones en el sector aeroespacial comercial (y otras industrias industriales de manufactura y mantenimiento) donde la soldadura, la pulverización térmica, la aplicación de pintura y la extracción de pintura producen vapores de cromo hexavalente”.

Asimismo, el autor lamenta que, a pesar de los avances en estas industrias, “el avance en las tecnologías de seguridad sea impulsado por la reacción en lugar de la acción proactiva. En muchos casos, la tecnología central necesaria para mejorar la seguridad está disponible, pero a menos que haya un impulso, como hubo en la Fuerza Aérea, el tiempo y el dinero necesarios para desarrollar esos avances recaen en el segundo plano”.

Puede leer el texto completo, en inglés, aquí.


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